
El Equipo Petrobras y su piloto Luis Escobar, tratarán de recuperar terreno y avanzar en la tabla de posiciones pensando no en otra cosa más que sumar, este fin de semana en el marco de la novena fecha de la A.P.A.C.
Una vez más estamos en condiciones de afirmar que ha llegado fin de año. Si bien resta la competencia de este fin de semana y una más para que se baje el telón de este 2009, lo certero es que otra vez se ha sumado otra pagina al libro del automovilismo saladeño.
El objetivo principal de Escobar para este año, desde el vamos fue la pelea por el titulo de la Monomarca Fiat 128, sin embargo por una cuestión u otra se resignaron puntos importantes a lo largo de la temporada que ahora hacen falta y mucho. Escobar llega a esta competencia en la sexta colocación con un total de de 100 unidades (recordemos que ganar una final significan 20 puntos y que el triunfo en la carrera clasificatoria vale 10); Es decir 45 menos que el puntero Martín Criado; 38 menos que Diego Cavero que se ubica segundo; 28 menos que el tercero Carlos Bru,; 10,75 menos que Matías Borchichi y 4,25 menos que Pablo Zacarias.
Mientras la matemática esté presente, todo puede darse de aquí al final, parafraseando a una de las expresiones reconocidas en el ambiente: “las carreras terminan cuando se agita la bandera a cuadros”.
Sin embargo hay que ser realistas, y esto implica reconocer que el Equipo de Oscar Páramo (preparador de Escobar) de Resistencia, no ha tenido actuaciones sobresalientes desde la sexta fecha (16 de agosto) hasta acá. Ocasión en la que recordamos el brutal accidente en el cual el mayor perjudicado fue German Mora luego de ser impactado por Santiago Solsona que iba a bordo de uno de los autos de esta escuadra. Ahí pareció arrancar la sequía de resultados, tanto para Escobar como para el resto del equipo (Vaccaro, Ayala, Szymansky).
Como secuela, además se sumó un sin fin de inconvenientes con los autos, desde una simple falla hasta roturas contundentes, situaciones que repercuten negativamente en el piloto, quien al encontrarse con un auto mucho más inferior, lo lleva a sobre exigirse al punto tal que a veces termina envuelto en maniobras polémicas o en incidentes que lo perjudican aún más.
Lo cierto es que el equipo le sigue poniendo el pecho a la bala, los muchachos en el taller chaqueño siguen trabajado a hora y a deshora por cada uno de los autos, tratando de revertir la realidad, aunque lastimosamente ya no hay margen de error y el tiempo apremia.





